10.04.2007

Al Fausto.. (acerca de)

No recuerdo como lo conocí, parece que siempre estuvo ahí, literalmente, escondido entre cartones rotulados con su caligrafía personalísima y original; insultante, reprochante o dolido de no ser visto como lo que es: “pintor de Dios”

¿Qué donde esta?

Está en el limite de la paranoia entre el miedo y la ira; esta en la inocencia del niño o en la contemplación y paciencia del viejo; esta en limbo, esa región celeste de los ángeles sin alas, esta en la indolencia y burla de la gente; está entre los mendigos de la iglesia de San Francisco de Quito.

Está en la gracia de los niños que saben que es Picasso.

Está en la mirada de los turistas, a discreta distancia de curas, policías y devotos que fingen no verle; esta en esta ciudad a la que todavía no le estorban sus locos y santos.




¿Qué hace?

Es apasionado por el dibujo y cuando va al color sus contrastes son sorprendentes y el carácter extremadamente personal a veces iracundo, otras, intimista o doliente, a veces mágico es irrepetible como arte como grito u ovación.

Dios enteros raya sobre la misma línea
Hasta llegar a la forma de lo que es Dios.

Parece que es el inventor del cine mudo
Y que a falta de celuloide como película,
Utiliza esfero de cualquier color de tinta.

Nadie como el en su expresión, tanto en lo personal como en su oficio.

Original, sorprendente, libre de supuestos y racionalidad. Condicionando a la mugre que lo envuelve, toda obra de su mano no necesita de firma.
Obsesionado en la temática de dios, podría creerse que es repetitivo; siempre se renové en la repetición de lo mismo hasta la fascinación del hallazgo infinito.


¿Tiene amigos?

El Fausto diría: Hay amigos que para que enemigos.

Confieso que traicione su necesidad de compartir con alguien en sus afanes u otros.
Algunas veces compartí mi casa con el; otras, tuve que inventar algún pretexto para evitar u compañía y podría decir que no dependía de mi y no doy razón alguna.
Puedo decir que la gente de la ciudad, en general, se acostumbra a sus locos, a sus perros callejeros, a sus fantasmas, y que este, siempre tiene un cuarto destartalado para la memoria de los irrepetibles.


¿Sus días felices?

Es suficiente un pantalón a cuadros y camisas de flores o alguna de bolitas de colores estimulantes a manera de obsequio o canje para arrancarle un aire de fiesta de sus ojos.

Si es semana santa, no hay duda que el Fausto esta en el delirio de la “pasión” en algún cine continuado. En “difuntos” de noviembre la fiesta esta en los cementerios y la muerte se deja retratar por el mas lucido dibujante.


¿Sus días malos?

Sus dientes se caen de uno en uno y los besos talvez son escurridizos o muy caros o aparentemente inservibles.

La recamara del amor tiene tantas escalinatas
y puertas falsas y otros secretos que yo no se…

Un día, la gringa de pelo amarrillo (como el la llama), la bella KAT le dio un beso de despedida en la mejilla, un beso impulsivo e imprevisto y por supuesto que no es malo ni es novedad. Cuando los besos y los adioses son el mismo idioma y los pañuelos se quedan mudos, ¿Cuándo el mismo beso que se va volando vuelve a prisa corriendo?


ADVERTENCIA

Yo Miguel, entiendo que determinar o caracterizar la presencia y trabajo de Fausto, es solo un ejercicio de percepción que no pretende delimitar el vasto potencial del otro.
Reconozco la sugestividad y superficialidad de mi apreciación, o-si digo, que aquel del que escribo no necesite mas que la comida frugal, materiales para trabajar su arte y un lugar donde dormir. Y no me equivoco si hablo de Quito la ciudad que también es mía, todavía cuida de sus locos e iluminados tanto como los perros comen de los basureros y los niños los niños venden flores a la noche y otros calman el hambre in – halando goma.



Texto de:
Miguel Jara Valezo Quito, Miércoles 16 de Agosto / 2006


Fotos: Tarik Núñez

5 comments:

Anonymous said...

Leer el relato, es como arrimar la espalda a la pared y de pronto escuchar los murmullos, los sollozos, gritos, risas, y rezos de Fausto. Es sentarse en las piedras de 400 años y compartir una tarde con su visitante diario. Conocer la vida de un artista, un olvidado, un libre a través de la mirada de sus amigos, quizás sus más cercanos.
La imagen próxima que atraviesa los escudos, los tuyos propios, los de él. La luz de Fausto y la ciudad de piedras! Tus ojos una ventana a la ciudad...

Anonymous said...

Muchas personas deciden alejarse del mundo, con la finalidad de descontaminarse. En este caso Fausto pone de manifiesto la desición de dedicarse a la indigencia con la finalidad de vivir su locura intensamente, aunque para muchos sea una manzana podrida y afecte el ornato de nuestra ciudad, debemos tomar en cuenta que la locura, la resistencia y la marginalidad, son las nuevas formas de parar al poder. Es la nueva forma de oxigenarse.

Anonymous said...

Soy un niño ecuatoriano de 32 años, como Fausto.
Lo conocí hace mucho tiempo, paseando con turistas por el Centro Histórico. Recuerdo sus cristos de cómic pintados a esfero negro sobre cartulina azul.
Lo convertí en anécdota sin pensármelo mucho.
Ahora lo vuelvo a conocer bajo una luza divina. Y no la de Cristo sino la luz de lo que él y otros hombres santos representan en nuestra vida.

Y no puedo parar de llorar. Me estoy purificando con cada lágrima.

Anonymous said...

Una de dos, el hombre vive su niñez o tiene un mensaje social multifascético, podría ser un espejo en donde nos miramos, y al resto miramos.

Soñar embarazo said...

Qué grande!